Yo no escogí enamorarme de ti, pero la primera vez que te besé, nuestros dientes se rozaron por una milésima de segundo, y fue increible... y la hora exacta de ese beso, y quité la pila del reloj para que se quedase la hora para siempre parada, el minuto exacto en el que me besaste está metido en un reloj para siempre, y ya nunca sé que hora es, pero me da igual y desde entonces miro constantemente el reloj...
Hay momentos en la vida en los que una sola decisión, en un solo instante, cambia irremediablemente el curso de las cosas, cuando decides disparar a alguien, cuando decides quererlo o no quererlo, cuando decides mentir traicionar, ocultar o cruzar la linea... esa décima de segundo podrá hacer girar todo el lado oscuro o llenarlo de luz, podrá hacer de tí un héroe o un criminal, podrá llevarte al cielo o al infierno pero siempre será un lugar desde el que no podrás volver atrás...
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