Podía haber sido una bonita historia, y, en parte lo fué, pero el hecho de tener que despedirse inevitablemente al final de cada verano frenaba su amor. Y al amor no se lo puede pausar, igual que cuando escuchas una canción que te gusta: si alguien te llama ni siquiera te das cuenta...
Perdona pero quiero casarme contigo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario