miércoles, 11 de mayo de 2011

8.Mayo.2011

Estaba feliz, si. En cambio, no podía dejar de llorar cada noche acordándose de su perfume, de su mirada, su sonrisa... Y esos últimos momentos junto a él.
Nunca le había gustado expresar todo lo que realmente sentía en persona, prefería ir con esa coraza de chica dura y pasota ante ese tipo de situaciones cuando, en muchas ocasiones, lo que le hubiera gustado hacer es ponerse a llorar, tirarse en los brazos de la otra persona o incluso decirle todo lo que quería y sentía.
Pese a eso, nunca había sido capaz de hacerlo. Hasta ese momento.
No sé si fue por la añoranza que sabía que iba a tener durante el tiempo que no estuviera con él, si fue por callarse todo lo que le hubiera gustado decirle con palabras y no solo con la mirada o si fue simplemente porque era lo que más deseaba en el mundo. Pero en ese momento se deshizo de esa coraza para llorar sin miedo, para estrecharse a su cuerpo en un profundo abrazo y decirle al oído lo mucho que le quería y le iba a echar de menos... Por supuesto, eso no era ni la mitad de lo que quería decirle, en cambio, prefirió no decir más y deseó que él la hubiera entendido simplemente con su mirada todo lo demás que quería decirle.
Eso ocurrió la última luna de abril, pero aunque cambiaran las horas, los lugares y los momentos, había una cosa que nunca cambiaba. Sus pensamientos.
...Cada día se obligaba a pensar en otra cosa, en otra persona, pero el corazón es sabio, y a veces, algo suicida también, y por mucho que sabía que necesitaba cambiar los pensamientos, no lo hacía por que realmente no era lo que quería.
Le quería a él y sus pensamientos también.






Patry.

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